Miércoles 2 de noviembre de 2011.

Emprendemos nuestro camino con el deseo de encontrar aquellos tesoros a los que hace referencia el nombre de la senda.

La subida, aunque a algunos se les pudiera hacer larga, estuvo llena de cosas gratificantes. ¡Qué bien sabe el sorbo de agua  mientras se espera a los rezagados! ¡Ánimo chicos!

Tras 2, 2 km transcurridos, entre rocas, raices y pinos, llegamos al Arboreto Luis Ceballos, situado en la vertiente sudeste del monte Abantos, a 1300m de altitud.

Allí aprendimos cómo se obtenía resina de los pinos resineros, antes de que se extendiera el uso de los derivados del petroleo,

el funcionamiento de una carbonera para la obtención de carbón vegetal,

el lugar donde se “invitaba” a las abejas a hacer sus ricos panales,

o el funcionamiento de una trampa para mariposas de oruga procesionaria.

Al iniciar el descenso, y casi sin darnos cuenta, la niebla nos abrazó como queriendo retenernos a toda costa.

Y es que la despedida, cuando se trata del amigo, siempre es costosa y requiere su tiempo…

¡Hasta luego amigo árbol!

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